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EL TEJO Y EL ARCO LARGO INGLÉS

El tejo (Taxus baccata) es otro árbol que ha ayudado a cambiarla historia de la Humanidad. Gracias a su madera, dura, flexible y resistente, se construyó una de las armas más poderosas que han existido: el arco largo inglés. Compañero inseparable de Robin Hood, el arco largo inglés cambió las tácticas de guerra para siempre.

El tejo es un árbol mediano. Apenas alcanza los veinte metros de altura, aunque puede alcanzar más de veinte metros de diámetro, generando una sombra fresca, densa y apreciada en los días calurosos. Quiere climas fríos y húmedos además de tierra caliza. Es imposible verlo en las zonas más cálidas de España, y es bastante raro en Galicia que apenas tiene tierra caliza. Asturias, Cantabria, norte de Aragón y el País Vasco son sus territorios predilectos en España; aunque se pueden ver algunos hermosos ejemplares en las zonas montañosas del centro y del levante español. Sus hojas son finas y alargadas, y produce un fruto rojo de buen sabor.

Frutos del tejo. son comestibles, y su mermelada, exquisita.

            Es un árbol muy longevo, conociéndose ejemplares que sobrepasan los dos mil años de antigüedad. Crece muy lento, apenas dos centímetros y medio al año, lo que le hace ser la representación perfecta de la vida y la eternidad. También de la muerte, pues es uno de los árboles más venenosos del planeta. Salvo los frutos, todo el árbol es venenoso a dosis muy bajas de veneno. Quien se tome una tisana con sus hojas o corteza muere en pocos días y, si logra salvarse, arrastrará dolencias en el hígado y los riñones toda su vida. Quien aspire su serrín al lijarlo puede caer enfermo e, incluso, morir. Julio César narra que el jefe celta Catuvolcus se suicidó con una infusión de corteza de tejo, y sus soldados llevaban una bolsita con semillas de tejo finamente pulverizadas, para suicidarse si caían prisioneros de los legionarios romanos. Los mismos druidas galos fabricaban sus “bastones mágicos” con madera de tejo, y usaban unos palillos de tejo para adivinar el futuro. Roedores y rumiantes pueden comer sus hojas y corteza sin problemas; caballos y seres humanos caen enfermos o mueren.

            También es un árbol de vida. Desde tiempo inmemorial se ha usado su corteza y sus hojas como remedios naturales. Aún en tiempos del Imperio Romano, el emperador Claudio recomendaba el tejo para tratar mordeduras de serpientes, antiabortivo, antiinflamatorio y antimalárico. Hoy en día, de su corteza se extrae el taxol, una de las sustancias anticancerígenas más eficaces que se conocen.

            No es de extrañar que, desde siempre, este árbol haya tenido una fuerte simbología religiosa. Ya los celtas lo adoptaron como símbolo de vida y muerte. Simbología que copió el cristianismo. Los druidas lo plantaban cerca de sus cementerios, y hoy día se sigue esta costumbre en cementerios e iglesias cristianas del norte de España donde muchas veces sustituye al ciprés, tan común en tierras andaluzas, valencianas, etc.

            Su madera es dura, pesada, difícil de trabajar y muy apreciada por su belleza. Tiene gran resistencia al rozamiento, a la humedad y a los insectos xilófagos de la madera. Es ideal para piezas que necesiten gran resistencia como ejes de carros, columnas, vigas y, ante todo, arcos y ballestas. Por ser una madera venenosa no puede usarse en instrumentos de cocina, a pesar de ser tan dura como el boj y resiste muy bien el agua caliente del lavaplatos. Es muy apreciada por ebanistas y carpinteros que deseen dar un toque diferente y hermoso a sus creaciones. Los torneros también la usan, aunque deben tomar muchas precauciones en su lijado. Pero, sobre todo, ha sido utilizada para fabricar arcos y ballestas desde hace más de cinco mil años.

            El arco largo inglés

            La momia más antigua que se conoce: Ötzi – un hombre encontrado en un glacial de los Alpes y que murió asesinado cinco mil años atrás –   ya usaba un arco de tejo con la cuerda fabricada con fibra de ortiga y lino. Posiblemente, fue asesinado con un arco similar al que Ötzi empuñaba. Otros arcos de edades similares han sido encontrados en Escocia e Inglaterra. De esos arcos desciende, directamente, el arco largo inglés.

Arquero ingles con su arco. Como su puesto era detrás de las tropas de choque, apenas llevaban protección

            Está formado por una sola cinta de madera redondeada, algunas veces alcanzaba los dos metros de largo, y solía reforzarse con trozos de hueso o metal. Es un arma poderosa, pero se necesita mucha fuerza para usarlo. Se ha calculado que su potencia era de 75 kilogramos – es como levantar 75 kilos a pulso – cuando los arcos modernos apenas alcanzan los 30 kilogramos de potencia. Tanta es la fuerza necesaria para su uso que se reconocen los esqueletos de los arqueros en las excavaciones arqueológicas. Sus huesos de la muñeca izquierda están agrandados y, a menudo, con grandes descalcificaciones. Encontramos las mismas dolencias en los dedos de la mano derecha, tensaban la cuerda del arco largo y, a pesar de lo que se dice de la Edad Media – un tiempo machista – hay esqueletos de mujeres con las mismas enfermedades en los huesos; eran arqueras. Lo que nos demuestra que no solo los hombres iban a la guerra en la Edad Media.

            No es de extrañar que mucha gente usara ese arco. En muchas batallas esos arqueros dieron la victoria al lanzar centenares de flechas – largas, pesadas y con punta metálica – contra el enemigo. No se quería precisión, solo lanzar verdaderas tormentas de flechas a una cadencia de doce flechas por minuto y arquero; y a una distancia que superaba los 200 metros. Las flechas atravesaban escudos, armaduras y cotas de malla, deshaciendo las formaciones enemigas en pocos minutos. Como dato macabro diré que los arqueros no usaban carcaj para guardar sus flechas. Orinaban en la tierra y clavaban las puntas de las flechas en esa tierra mojada por la orina; lo que provocaba que las heridas se infectaran con gran rapidez.

Prácticas de lanzamiento en la Edad Media.

            Conociendo la importancia militar del tejo y del arco largo inglés, los reyes ingleses prohibieron el uso de madera de tejo para cualquier cosa que no fuese para arcos. El tejo fue el primer árbol “protegido” por las autoridades en la Historia. Esa misma importancia militar hizo que los reyes ingleses prohibieran todos los deportes, salvo el tiro con arco que, obligatoriamente, debía practicar toda la población los domingos en la plaza del pueblo. Para facilitar este “deporte” regalaran arcos y flechas a los mejores tiradores.

            La adoración de los druidas hacía el tejo ha llegado hasta nuestros días. En algunas partes de Francia e Inglaterra cortar una rama de tejo atrae la mala suerte; para evitarla hay que santiguarse, dar algunas vueltas en torno al árbol y otras ceremonias semejantes. Es un árbol que los científicos siguen estudiando. El taxol solo es el principio de lo que nos puede dar el tejo.

J.B.

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